19 de Enero 2017

entrevista a marcela mohammad: inclusión que deja huella

La pasión por el Diseño Gráfico y el compromiso con la Educación Diferencial están presentes desde su formación profesional en Marcela Mohammad quien, junto a Viviana González, dirige Mi Imprenta Inclusiva de ASPAUT (Asociación Chilena de Padres y Amigos de los Autistas) en Viña del Mar.

 

Mi Imprenta Inclusiva busca la inclusión social y laboral de jóvenes con autismo a través de la oferta de productos y servicios gráficos de calidad. La iniciativa es apoyada por Gen-E, Incubadora Social PUCV en el ámbito de innovación social, a través del fondo Construie+ financiado por CORFO.

 

¿Cómo surge Imprenta Inclusiva?

 

Imprenta Inclusiva surge hace más de un año, a través de un Fondo para la Superación de la Pobreza con el que pudimos habilitar un espacio físico, comprar un conteiner y máquinas básicas. La primera inversión fue muy significativa, pero necesitábamos indispensablemente más recursos para constituir una marca y generar algo distinto. Nos dimos cuenta que era una buena idea salir del esquema tradicional de un taller laboral protegido dentro de ambiente escolarizado y convertir el espacio en un emprendimiento formal competitivo. En el proceso, postulamos a la Incubadora Social PUCV, donde el negocio empezó a transformarse y constituirse.

 

¿Qué aprenden y entregan las personas que trabajan en Mi Imprenta Inclusiva?

 

Las características de cada uno de los trabajadores son particulares, es difícil hacer una caracterización homogénea porque caeríamos en un error. Pero, es verdad que existen particularidades que se reúnen y potencian el trabajo operativo que comprende planificación, organización y seriación de los estudiantes. En el trabajo se genera una identidad y los jóvenes están orgullosos del taller.

 

¿Cómo es la metodología de trabajo?

 

La metodología general es principalmente visual por la forma de aprendizaje de los estudiantes. El taller está estructurado para que los jóvenes aprendan los procesos, segmentando cada etapa. La organización del trabajo es por turnos, según las distintas capacidades de cada uno, por ejemplo, un grupo se dedica a las tareas de motricidad fina, otro desarrolla el área creativa y un tercero se encarga de la obra gruesa. Lo transversal para todos es la preocupación por fomentar habilidades sociales y laborales en jóvenes con autismo,  porque estamos constantemente reiterando la necesidad de que ellos se hagan parte de la socialización requerida para vender y comunicar.

 

¿Cómo ha sido participar de Mi Imprenta Inclusiva?

 

La experiencia ha sido maravillosa, no exenta de complicaciones y mucho trabajo. Es muy bonito ver frutos que no tienen que ver solamente con lo material, sino también con el desarrollo personal de los mismos trabajadores y el hecho de poder demostrar que modelos de negocios distintos en un contexto hermético como es la educación especial sí se pueden generar. En el trayecto, ha habido un acompañamiento profesional y humano de los ejecutivos de la Incubadora Social, por lo que estoy muy agradecida.

 

¿Cuál es la proyección de Mi Imprenta Inclusiva?

 

Nuestra proyección es apelar a la autonomía y sustentabilidad económica, a través de la generación de convenios de trabajo con instituciones que comprendan los tiempos y plazos de nuestra labor y apuesten por nosotros para poder dar estabilidad a los trabajadores que están capacitados para desempeñarse, incluso, en ambientes labores no protegidos. Por otra parte, esperamos difundir lo que hacemos porque es una apuesta de un modelo de negocios que puede ayudar a escuelas especiales y personas en situación de discapacidad, para hacer un tránsito hacia la inclusión social.

"Marcela Mohammad junto a Viviana González, quienes dirigen Mi Imprenta Inclusiva ASPAUT.

Equipo de trabajo de Mi Imprenta Inclusiva.

Por Valentina Olivares Licuime, periodista Gen-E, Incubadora Social PUCV